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¿Se puede separar el arte del artista? La misoginia perpetrada por las industrias del arte y entretenimiento.

El arte se entiende desde la corteza hasta su núcleo. Los humanos lo comenzamos a crear porque querían reflejar su vida, querían prevalecer y ser recordados por futuras generaciones y conforme fue avanzando el tiempo, se incorporó la necesidad de ser reconocidos y admirados. Muchas veces, vemos cómo los autores contribuyeron a la humanidad y caemos en la idea falsa de que no es necesario conocer su vida personal, sin embargo, no podemos negar que fue su historia personal lo que que los llevó a ser artistas, esparcir su mensaje y ser una voz en el mundo.

Quentin Tarantino en el set de Kill Bill.

Siempre ha existido la incógnita, ¿qué es más importante, la idea, el proceso o el producto final? Se destacan más la idea y el producto final, sin tomar en cuenta el daño que se hace durante el proceso y cambia la obra por completo. Una persona puede ver la película de Kill Bill y disfrutarla, pues es técnicamente cautivante, sin embargo, cambia la percepción de esta cuando el espectador está informado sobre cómo el productor de la película, Harvey Weinstein agredió sexualmente a la actriz principal Uma Thurman, o que el mismo director, Quentin Tarantino, la obligó a hacer un stunt en un coche sin una doble de acción, provocando un accidente donde la actriz tuvo que ser atendida en el hospital por sus heridas. Tras conocer estos datos, la película pierde su atractivo, hasta dan náuseas  ver la escena del automóvil. Así, nos vemos obligados a llegar a la conclusión de que, no porque una obra sea popular o esté bien hecha, se vuelve ética y digna de admiración, ya que lo mínimo que deberían hacer los creadores es ser conscientes de sus acciones y sustentar un proceso moral y seguro en sus producciones. 

Si bien, hay argumentos acerca de cómo no es solo recomendable, sino indispensable, que se excluya al artista de su arte, ya que como espectadores nos apropiamos del arte al verlo y sentirlo, reflejamos nuestra vida y nuestras experiencias, no es posible hacerlo de forma íntegra. El creador, como humano que es, se retrata en su obra y las obras de Pablo Picasso son el perfecto ejemplo de esto. 

Pablo Picasso causó suficiente daño psicológico para que dos cometieran suicidio y se dedicó a sofocarlas y robar su esencia.

Picasso es conocido por sus contribuciones al mundo del arte con sus pinturas cubistas. Algunas de las más famosas son retratos de mujeres desnudas en diferentes poses y él mismo admitió que su obra se puede diferenciar en siete diferentes estilos, uno por cada mujer con la que estuvo en su vida. Picasso describió a las mujeres como “o diosas, o tapetes”, causó suficiente daño psicológico para que dos cometieran suicidio y se dedicó a sofocarlas y robar su esencia. En Picasso, My Grandfather (2001), una memoria escrita por Marina Picasso, nieta del artista, se encuentra toda la información acerca de cómo el pintor trató a las mujeres en su vida: “he submitted them to his animal sexuality, tamed them, bewitched them, ingested them, and crushed them onto his canvas. After he had spent many nights extracting their essence, once they were bled dry, he would dispose of them.”

Estos casos, aunque han sido expuestos al mundo, no le quitan credibilidad a los autores. Antes bien,  la normalización hacia sus comportamientos misóginos es lo que ha hecho que la industria del arte siga siendo sexista y poco inclusiva, no solo hacia las mujeres, sino también a  todas las minorías. Como público debemos darnos cuenta de lo que estamos observando y comprender las obras sin apreciar al artista y comprender el efecto que puede tener apreciar las obras sin tomar en cuenta al artista como si el arte no tuviera impacto social. De igual manera, las instituciones deberían estar conscientes y brindar contexto sin censurar las obras. Que estas sirvan como ejemplo del desdén hacia la mujer como humano, para convertirla en meramente un objeto dentro del arte, por parte de la industria.

Solo queda esperar que a las siguientes generaciones se les enseñe y estén conscientes de que antes de ser artistas, somos humanos, y el nombre del arte no es suficiente excusa para vulnerar la integridad de otros.

Para más información: 

  • The Picasso Problem: Why We Shouldn’t Separate the Art From the Artist’s Misogyny

https://www.artspace.com/magazine/interviews_features/art-politics/the_picasso_problem_why_we_shouldnt_separate_the_art_from_the_artists_misogyny-55120

  • Modos de Ver- La Mujer en el Arte.

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